“FRENO IMAGINARIO PARA LA RUTA PROVINCIAL N°23”

 “FRENO IMAGINARIO PARA LA RUTA PROVINCIAL N°23”

Aluminé es agua en el desierto, encantador, de gente amigable y hospitalaria. Prevalece la solidaridad y la voluntad. Para llegar a este lugar debemos atravesar una gran diversidad de caminos y paisajes, que por supuesto, no tienen desperdicios.

Ese alivio y tranquilidad que sentimos los y las lugareñas cuando, por fin, cruzamos el puente de Rahue. Esa sensación confortable de que ya estamos en nuestro lugar. Pero no todo es alivio todavía, basta con hacer unos pocos metros para embarcarnos, en lo que sería, el último tramo de esta travesía.

Noticias a la Olla

Pocitos, pozos y súper pozos. Banquinas rotas. Ruta sin señalizar. Y aquí es cuando usamos nuestra imaginación y ponemos a funcionar el freno imaginario (válido para acompañantes). A  los pocos kilómetros nos encontramos con grandes “parches de ripio” que luego le dan la continuidad al asfalto. Nuevos caminos se abren al costado de la 23 solo con el fin de cuidar lo que, quizás, con mucho esfuerzo conseguimos; Nuestros vehículo, herramienta de trabajo y de paseo. Frenadas repentinas.  Cubiertas rotas. Stress. Tren delantero.  Lomas de burros con tornillos sobresalidos. Cubierta rota. Fastidio.

Constantemente  nos exponemos a tomar decisiones sobre la marcha, literal, por ejemplo  cuando nos encontramos con un pozo y en simultaneo  un auto de frente y otro de atrás. Aquí  inmediatamente y anticipando con balizas decidimos abrir un nuevo camino por la banquina, si es que la hay. No es inconciencia, solo que  a veces no nos queremos arriesgar a romper una cubierta o visitar por décima vez al mecánico. No son los mejores tiempos.

El deterioro y el no mantenimiento  de la Ruta Provincial N° 23 (entre otras) es un peligro, no sólo para los y las turistas, sino también para quienes vivimos en Aluminé, para los y las trabajadoras que día a día se trasladan para ir a una escuela o a un aserradero, a los viajantes que nos traen los alimentos, el gas, encomiendas  y a quienes trasladan los animales.

¿Quién nos cuida en la ruta, si no es la ruta?

Es esencial contar con buenos caminos para sentirnos cerca. Reconocemos y valoramos el trabajo de Vialidad, pero a veces no alcanza. Y no alcanza porque va más allá de lo que pueden hacer. ¿Será gestión? ¿Será inversión? ¿Qué será? ¿Provincia? ¿Municipalidad? ¿Vialidad? No sabemos… Cómo habitantes queremos saber por qué nuestra ruta está  arruinada, desgastada y  sin mantenimiento óptimo. (Ninguno).

Viajamos tan pendiente de los pozos que nos perdemos la maravilla del lugar y Aluminé es mucho más que un camino roto.

¿En qué momento dejamos de decir: “cuidado con los animales” a “cuidados con los pozos”?

Editor